Columbia, Misuri – Las camionetas entraban en el estacionamiento cada 10 minutos aproximadamente.
Uno tras otro, los conductores bajaban sus ventanas y el personal los saludó como si fueran empleados de un restaurante de comida rápida tomando pedidos desde el carro. Pero no eran clientes de ninguna de las cadenas de comida rápida del centro de Misuri.
Eran cazadores de ciervos. Y exitosos con los ciervos de cola blanca recién cazados que llevaban consigo al llegar a la oficina del Departamento de Conservación de Misuri en Columbia.
Ese fin de semana de mediados de noviembre marcó el inicio de la temporada de caza con armas de fuego, que suele ser la jornada de dos días más exitosa para los cazadores de ciervos de Misuri. También fue cuando el estado ordenó la toma de muestras de cada ciervo cazado en 35 condados seleccionados.
El personal de conservación estaba atento a la enfermedad del desgaste crónico (CWD). Una enfermedad neurológica que puede infectar a ciervos y a especies estrechamente relacionadas, como los alces y los renos. Es bastante contagiosa, siempre mortal y actualmente no existe tratamiento ni vacuna.
“Para poder controlar la enfermedad, es fundamental saber dónde se encuentra”, dijo Jason Isabelle, supervisor estatal de gestión de ciervos.
Para limitar la propagación de la CWD, las agencias de la vida silvestre a menudo han recurrido a los cazadores de ciervos, terratenientes y otras partes interesadas. Muchos están dispuestos a participar pero la tensión ha crecido. En todo el medio oeste y el sureste de Estados Unidos, muchos cazadores de ciervos están en desacuerdo con las autoridades de su estado sobre la mejor manera de responder a la CWD.
Esto incluye a Misuri, donde además de los centros de pruebas obligatorias, el estado ha estado trabajando con los terratenientes para “eliminar” ciervos en las áreas donde se ha detectado la CWD. Pero debido a que no se cree que la enfermedad afecte a los seres humanos de forma generalizada, muchos cazadores dijeron estar más preocupados por la pérdida de piezas de caza que por la propia CWD.
“Empiezas a oír hablar de miles y miles de ciervos – ciervos saludables – que están matando para intentar de reducir las manadas en todo el estado de Misuri”, dijo Mark Ackerson, cazador de Peculiar, Misuri. “Todo esto comienza ser un poco ridículo”.
Como cazador de toda la vida, Ackerson dijo que prioriza la caza de animales silvestres para el consumo sobre la carne comprada en la tienda. Sin embargo, durante una excursión familiar la temporada pasada, mencionó que no había tantos ciervos como esperaba.
“Esto ha afectado drásticamente mi vida”, dijo Ackerson. “Sí, es terrible y no creo en ello”.
Creciente resistencia
Se desconocen los origines exactos de la CWD. Fue detectada por primera vez en ciervos en cautiverio en un centro de investigación gubernamental en Colorado en 1967.
Desde entonces, la enfermedad se ha detectado tanto en cérvidos salvajes como en cautiverio en 36 estados de Estados Unidos – incluidos los 10 que se encuentran a lo largo del río Mississippi. También ha sido detectada en cinco provincias canadienses, al igual que Finlandia, Noruega, Suecia y Corea del Sur.
Muchos estados en los que se ha detectado la CWD tienen un plan de vigilancia o gestión en marcha.
“Sabemos que lo que sucede cuando se deja que las cosas sigan su curso. Lo cual es que se vuelve muy prevalente y tiene un impacto en la población”, dijo Daniel Storm, un científico investigador de ciervos en el Departamento de Recursos Naturales de Wisconsin.
Sin embargo, la respuesta de las agencias de conservación ante la enfermedad ha generado desconfianza entre algunos cazadores. En Illinois y Minnesota, los investigadores han descubierto que, en particular en los lugares donde la CWD ha sido detectada, los cazadores son menos probables de confiar en las agencias de conservación en cuestiones como la gestión de las manadas y el riesgo que representa la enfermedad.
En Misuri, una persona inició el año pasado una petición en línea que solicitaba al departamento de conservación que pusiera fin a las “matanzas innecesarias” de ciervos como parte de sus esfuerzos para contener la CWD. La petición instaba al MDC (Departamento de Conservación de Misuri) a considerar acciones más “sostenibles y éticas, al igual que una mayor colaboración con la comunidad de cazadores. Recabó más de 3.000 firmas.
Luego, a mediados de diciembre, el director del MDC, Jason Sumners, anunció que el estado pondría en pausa la caza de ciervos después de la temporada de caza en zonas donde se había detectado la CWD.
En una carta abierta dirigida a los cazadores, Sumners compartió como su pasión por los ciervos de cola blanca durante su juventud en la zona rural de Misuri lo llevó a desarrollar una carrera en la conservación estatal.
Sumners afirmó que el MDC trabajaría con los cazadores y los terratenientes para encontrar una estrategia más sostenible hacia la gestión de la CWD. Sin embargo, enfatizó la amenaza que representa la enfermedad si no se controla.
“Algunos dirán que la CWD es simplemente una enfermedad política que no ha impactado a las poblaciones de ciervos, pero eso es nada más lejos de la verdad”, escribió Sumners en su carta.
Aun así, Sumners dijo que la mayoría de las partes interesadas comparten el mismo objetivo de preservar la población de ciervos de Misuri para que las generaciones futuras pueden apreciarla, incluida su propia familia.
“Juntos, podemos preservar la salud de la manada y el futuro de la caza; divididos, podríamos perderlo”, dijo Sumners.
¿Por qué tanta urgencia?
Kip Adams es el director de conservación de la National Deer Association, una organización que promueve la conservación de los ciervos en todo el país.
Dijo que la CWD es la “mayor amenaza” para el futuro de las manadas de ciervos y las oportunidades de caza en Estados Unidos. Así que desea que se frene la propagación de la enfermedad.
“Esa no es solo mi opinión ni la de nuestra organización, sino que la gran mayoría de los profesionales de la vida silvestre lo ven de la misma manera”, dijo Adams.
La CWD es causada por proteínas mal plegadas, o priones. Estos se replican y dañan el cerebro y el sistema nerviosa de los ciervos, que a menudo provoca una pérdida de peso extrema, babeo, confusión y otros comportamientos extraños que finalmente conducen a la muerte.
No obstante, los ciervos infectados con la CWD pueden sobrevivir durante un año o más antes de morir. Quizás puedan no parecer enfermos a primera vista, pero estos ciervos aun así transmitirán la enfermedad a través del contacto directo con la manada y mediante fluidos corporales, como la saliva, la orina y las heces. Los priones liberados pueden contaminar el suelo y el agua durante varios años.
“Cuando empiezas a ver muchos ciervos enfermos en el paisaje, ya es demasiado tarde para hacer algo”, dijo Isabelle.
El año pasado, Misuri tomó pruebas de más de 36.000 ciervos para detectar la CWD, encontrando 243 nuevos casos. Siete condados registraron su primer caso de esta enfermedad.
Los nuevos casos representaron menos del 1% de la población de ciervos analizada en Misuri. Es algo positivo, dijo Isabelle. En algunas regiones de estados como Illinois, Wisconsin y Nebraska, la tasa de prevalencia de la enfermedad ha superado el 5%.
“En ese momento, desde el punto de vista de la gestión, prácticamente no hay nada que se pueda hacer”, dijo Adams.
Riesgos potenciales para los seres humanos
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan que las personas tomen precauciones al estar en contacto con animales infectados con la enfermedad.
Actualmente, no existen pruebas sólidas de que la enfermedad pueda transmitirse a los seres humanos. Un artículo de 2018 descubrió la falta de transmisión en monos macacos después de 13 años de observación.
Esto se difiere de la enfermedad de las vacas locas causada por priones. Se puede transmitirse a los humanos que consumen carne de res infectada y se ha relacionado con la variante mortal de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, que afecta al cerebro.
Investigadores publicaron un artículo en 2024 que examinó dos casos de cazadores que desarrollaron la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob – que se difiere de la variante de Creutzfeldt-Jakob vinculada con el consumo de carne de res - tras una posible exposición a ciervos infectados con la CWD.
Sin embargo, la mayor parte de las investigaciones sugieren una fuerte barrera entre especies. En 2024, investigadores de China y de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos probaron células cerebrales humanas cultivadas en laboratorio – denominadas organoides cerebrales, para evaluar su potencial de transmisión. Según la Dra. Cathryn Haigh, jefa de la unidad de biología celular de priones y una de las coautoras del estudio, los resultados no mostraron transmisión de priones.
Los resultados son “prometedores”, agregó Haigh. Aun así, persisten las preocupaciones tanto sobre la aparición de una nueva capa de la CWD como sobre la posibilidad de que un pequeño grupo de personas tenga una susceptibilidad genética a esta enfermedad.
“Personalmente, preferiría que se analizara la carne”, dijo Haigh. “Pero no creo que manipular el cadáver de un ciervo suponga un riesgo muy alto”.
El futuro de las poblaciones de ciervos
En Misuri, la enfermedad fue detectada por primera vez en 2012. Desde entonces, se ha detectado en más de un tercio de todos los condados del estado.
Monitorear la propagación de la enfermedad puede ser una tarea compleja. Misuri es hogar de aproximadamente 1,7 millones de ciervos de cola blanca, y realizar las pruebas requiere la colaboración de cazadores como Collin Masters.
En una jornada inaugural de caza inusualmente cálida, Masters y su esposa llevaron la cabeza cercenada de un ciervo a la oficina estatal de conservación en Columbia. Ella había cazado al ciervo en el condado de Boone, uno de los lugares donde los científicos temen que se haya propagado la enfermedad.
La cabeza estaba envuelta en una bolsa de basura de plástico, que había metido dentro de una nevera portátil verde. No se cerraba porque los cuernos del ciervo sobresalían.
Esto no era un problema para Sarah Billington.
“Me está haciendo la vida más más fácil y se lo agradezco”, dijo Billington.
Billington se puso manos a la obra con su escalpelo. No es bióloga; es asistente administrativa, quienes responsabilidades incluye pagar las facturas de la oficina o responder a preguntas del público. Sin embargo, Billington ha realizado este procedimiento por lo menos veinte veces.
“Cuando trabajas para este departamento, las ‘otras tareas asignadas’ son un poco más extrañas que en la mayoría de los sitios”, dijo Billington.
Debajo de la mandíbula inferior del ciervo habia dos bultos con forma de frijol denominados ganglios linfáticos retrofaríngeos, que ayudan a su sistema inmunológico a filtrar los patógenos. Los laboratorios necesitan los ganglios linfáticos porque los priones tienden a acumularse en su interior.
Como cazador, Masters dijo que le importan mucho los ciervos de cola blanca. También dijo que existe la tentación de no cumplir con las regulaciones estatales, como las pruebas obligatorias, en el contexto actual posterior a la pandemia.
“Desde un punto de vista político, quizás la gente quiera negar la ciencia un poco y seguir con la vida”, dijo Masters. “ No quiero ser de los que esperan y se enteran de las cosas más tarde”.
Este artículo es un producto del Mississippi River Basin Ag / Water Desk, una red de periodismo independiente con sede en la Universidad de Misuri, en colaboración con Report for America, y financiación princiapl de la Fundación Walton Family.
Traducido por Carlos Loera